February 2011
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January 2011
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Comenzamos los preparativos para el primer proyecto del 2011, el Purple Day celebrado el 26 de Marzo, un evento diseñado para crear conciencia acerca de la epilepsia.
- Web oficial: Purple Day
- Blog oficial Guatemala: PurpleDay Guatemala
- Foro Guatemala: Qué viva la vida - Día…
Recuerdo cuando llegaba a su casa. Papito Pule (como le decíamos de cariño, se llamaba Apolinario) siempre nos recibía a sus nietos con una sonrisa que iluminaba toda la casa, le encantaba que cuando llegábamos le hiciéramos cariño en su cabecita pelona. Se veía en su rostro la felicidad de que llegáramos a visitarlo, sabíamos que nos iba a contar algunas historias, no platicaba mucho porque era callado, pero al contar historias, se transformaba y era fascinante escucharlo.
Mamita Veva (mi abuelita, en honor a ella es mi segundo nombre Genoveva) nos recibía con un delicioso desayuno cocinado por ella que consistía en: frijoles parados fritos con cebolla, camarones guisados, tortillas recién salidas del comal, chile en escabeche y café recién hecho con un sabor delicioso (nunca he vuelto a probar uno igual). Cómo extraño el café y las pláticas con ella. El consejo que más recuerdo que ella me dijo fue: “Mira mijita, si te querés casar, tenés que aprender a cocinar, eso es lo principal. Si barres mal, volvés a pasar la escoba. Si la ropa te quedó sucia, la volvés a lavar. Pero si la comida te queda fea, eso sí no se arregla.”
El primero en dejarnos fue mi Papito Pule. Falleció en marzo del 2001. Siempre dijo que él sabía que no iba a soportar ver que mi abuelita muriera primero, que se moriría de la tristeza de ver el ataúd con el amor de su vida. A sus casi 97 años, una tarde de marzo nos dejó físicamente. Es uno de los momentos más duros que recuerdo en mi vida. Fue la primera vez que perdí a un ser querido tan cercano. En parte estaba tranquila porque sabía que ya estaba descansando en paz, otra parte de mí de manera egoísta le reclamó a Dios por qué se había llevado a mi abuelito. Ahora entiendo que Dios sabía lo que mi abuelito necesitaba, lo que más quería era descansar y estar con Él.
Una noche de julio de 2004, mi Mamita Veva se reunió con el amor de su vida en el cielo. Fue otro de esos momentos difíciles aunque lo enfrenté de manera diferente. Mi abuelita había estado enferma desde que mi abuelito falleció. Tuvimos más tiempo de compartir con ella y cuidarla hasta el último de sus días. Tengo muy presentes sus palabras para mí el último día que estuvo con nosotros, las llevo guardadas en mi corazón como un tesoro para mi vida.
Ambos marcaron mi vida de una manera increíble, ellos son la razón de las muchas bendiciones de las que hoy podemos disfrutar sus hijos, nietos y bisnietos. Ahora la familia García Cuéllar es más grande, y va creciendo cada vez más. Sé que mis abuelitos estarían contentos de ver que seguimos con las reuniones familiares, que la unidad que ellos sembraron en nosotros, sigue dando fruto en las generaciones siguientes. Que el ejemplo de amor, sacrificio, entrega y fe que ellos fueron, nos inspira a nosotros a ser mejores. Que siempre nos apoyamos todos y nos amamos. Pero sobre todo, que cada uno de los que llevamos su sangre, los tenemos en nuestros corazones, y no hay reunión donde no los mencionemos y los recordemos con muchísimo amor.
En unas horas voy a ir a dejarles flores a su tumba, sé que no están allí porque yo los tengo en mi corazón. Los extraño, ya son muchos años sin ellos y cada vez que voy a Monterrico me gusta imaginar que van a estar esperándome como siempre, mi Papito para que le hiciera cariño y escuchara sus historias y mi Mamita para consentirme con mi café recién hecho como sólo ella lo sabía hacer.
His word is indeed in my heart like a fire. And the more I allow myself to be open to God, the more I really listen to Him, the more I find Him calling me away from the world. The more I find Him challenging me to walk separately from the world, and to walk with Him.
Now, beauty is a huge deal….
