Yo quería, amor, que la vida fuera para nosotros tan fácil como pasearnos en un auto fino, o andar por esas calles limpias, llenas de árboles con casas hermosas de jardines amplios, como la de tu amiga Helen. Es decir, que fuera un trayecto lleno de semáforos en verde.
Pero ya ves, todo fue distinto; y, Princesa, todavía nos quedan miles de kilómetros de viaje por sitios oscuros y lluviosos, donde lo más cercano al afecto es un café frío, servido sobre la mesa de un restaurante barato.
Y mi mano. Si todavía quieres tomarla.
—Julio Prado
«Los niños no están acostumbrados a ver tanto soldado, menos a verlos entrar a la casa con esos grandes fusiles, uno si se acuerda de otra época, pero ellos no saben. Están asustados, están llorando. Los cuques entran a las casas a la hora que se les da la gana y son bien abusivos, tiran todo y…
Cerraré los ojos
para creer que estás conmigo.
Cerraré los ojos
para olvidar el sueño,
para recordar tu voz…
Cerraré los ojos para acostumbrarme
a la despedida,
a la ausencia,
a la muerte…
—Humberto Ak’abal
Quédate
al menos por un tiempo
Háblame de tus sueños
como si fueran nuestros
Convénceme
porque estoy cansada
de escribir
sobre el amor
—Vania Vargas en “Cuentos infantiles”
Hay que olvidar dicen. Lo que pasó, pasó, dicen. No podemos avanzar hacia el futuro como sociedad si seguimos viendo hacía el pasado, dicen. Hay que olvidar, dicen como si nada, con toda la frescura del caso.
Me encantaría saber si dirían lo mismo si los pechos de sus mujeres, rebozantes de leche…
Si te fijas,
siempre hay alguna frente
sobre la ventanilla.Alguien tuerce la nuca,
acerca la barbilla al hombro
y lanza una mirada al fondo.Y me pregunto
¿qué cicatrices mira tras las nubes?Yo también soy a veces
esa orilla quebrada.